jueves, 8 de diciembre de 2011

CELEBRACIONES DE LA EUCARISTÍA

Viernes 6 de enero: Epifanía del Señor
Templo Parroquial: 20:30 hs.
En esta celebración se ruega acercar pañales para niños, también alimentos no perecederos para las familias más necesitadas de nuestra comunidad.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Vivir el Adviento

Después de celebrar la festividad de Cristo Rey, y a medida que vamos finalizando el año, comenzamos a transitar el tiempo del Adviento. Un período de cuatro semanas que nos conducirá a la Navidad. Por ello, la Iglesia nos invita a estar despiertos y en vigilante y atenta espera de llegada del Salvador.
Posiblemente, nos preguntemos de qué manera hacerlo. O, en todo caso, cómo vivir y a través de qué medios aprovechar al máximo este tiempo tradicionalmente denominado “fuerte”, pero que no siempre sabemos valorar y fructificar en su totalidad. La liturgia, mediante algunos símbolos y signos característicos propios de este tiempo, nos ofrece algunas de estas respuestas y herramientas para comprender, reflexionar y ponernos a trabajar, de manera personal y grupalmente, en la preparación de la venida de Jesús:
Para leer:
Los signos litúrgicos del Adviento
Este es un tiempo muy especial para la Iglesia. La preparación para la Navidad pareciera, incluso, que abarcara también el ambiente que la naturaleza nos regala en estos días: un sol cálido, que acaricia la vegetación fecundándola con una ternura especial, noches serenas que invitan a levantar la mirada, como esperando desde el cielo una palabra silenciosa que susurra en nuestro interior, provocándonos en la intimidad a la esperanza de un mundo nuevo y mejor, aromas de todo tipo que envuelven las calles, plazas y campos surgiendo sin pudor de árboles y plantas florecidas. Todo es fecundidad y, por lo tanto, esperanza de vida.
Una realidad que también cantan los miles de pájaros que en estos días parecen estar de fiesta.
La liturgia se une a este clima y parece expresar, también ella, la alegría en la
espera del Salvador.
Pero, además, la liturgia tiene sus propios signos, particulares y precisos, que
nos ayudan a vivir esta esperanza.
● Los cantos: muchos de ellos son inspirados en textos del Antiguo Testamento
y, especialmente, en algunos salmos. La liturgia nos invita a unirnos al pueblo
que esperaba al Mesías. Es un signo, sin embargo, algo ambiguo, como varios de este tiempo. Porque, por un lado, sabemos que ya ha venido y que está entre nosotros, pero, por otro lado, esperamos un retorno, una venida universal,
gloriosa, a la vez que también celebramos cada venida en nuestras vidas y en la historia. Es por eso que, unidos a la esperanza del antiguo Israel, cantamos
esa espera, pero desde la seguridad de que Dios ha cumplido sus promesas.
• Las vestimentas litúrgicas: el color morado es un signo de espera y de seguridad de que vendrá lo que se espera. Es el color que en el cielo antecede a la alborada. Quien observa el cielo en ese momento sabe que en poco tiempo saldrá el sol. Cristo es "el Sol que viene de lo alto" (Lc 1, 78).
• Las lecturas de la misa: al igual que muchos de los cantos, también están cargadas de esperanza. Textos de los profetas, especialmente de Isaías, nos invitan a esperar a aquel que salvará al pueblo.
• Liturgias penitenciales: no sólo durante la misa, sino también en momentos
especiales fuera de ella, los cristianos preparamos nuestro corazón como un
hogar que ha de recibir la visita más importante de la historia. Es por eso que,
en estos tiempos, que son también, generalmente, de balance del año que termina, observamos, más detenidamente, nuestras opciones, nuestras definiciones y proyectos. En todo esto, encontramos que no siempre hemos vivido conforme al proyecto de Dios. Por eso podemos dedicar un espacio para reconocer con sinceridad nuestros pecados. Sería importante que este gesto también pudiera hacerse en comunidad, pidiendo perdón por los pecados hacia cada uno de sus integrantes, para celebrar una Navidad reconciliada.
• El pesebre: como un signo bien sensible y visible, que nos invita a la oración,
al recogimiento y a la contemplación de la humanidad de Jesús, el cual, desde la pobreza, se ha identificado con el hombre. Necesitamos los signos. Somos hombres y mujeres que nos comunicamos con el cuerpo y los sentidos. Cada gesto, cada detalle, nos pueden ayudar a acercarnos a Dios o a alejarnos de él. Es por eso que debemos prestar atención a este momento.
El Adviento (esperanza del advenimiento del Señor) no puede pasar desapercibido a nuestros sentidos. Por eso mismo, que no pase desapercibido a nuestro corazón.

viernes, 18 de noviembre de 2011

La paz y la vida en calles y rutas depende de todos

20 de noviembre - Día Mundial de las víctimas de tránsito
Cada muerte en el tránsito resulta una explosión con muchos heridos. Son los padres, los hermanos, los amores de quienes se van repentinamente, dejándolos sufrientes y vacíos, pensando cómo seguir viviendo a partir de su ausencia, que alteró sus rutinas, sus relaciones, sus vidas. Algo parecido sucede cuando la víctima no muere pero sobrevive con graves discapacidades y sin poder retomar nunca más la vida tal como la vivía antes del siniestro.
En este día, (dispuesto el 26-10-05 por Naciones Unidas), queremos recordar a las más de 79.000 personas que murieron en la Argentina en accidentes de tránsito en los últimos 10 años, a los más de 140.000 discapacitados permanentes y a los más de 10 millones de fallecidos en todo el mundo. Pero también a sus seres queridos, al menos 474.000 que padecieron el dolor de la pérdida de un ser amado. En nuestro país, ninguna guerra ni catástrofe o desastre natural produjo semejante tragedia.
Pero el mejor homenaje que como sociedad se les puede brindar es hacer lo necesario para que estas muertes evitables no ocurran nunca más.
La ONU lanzó el “Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011/20 solicitando a gobiernos, instituciones intermedias y a toda la sociedad comprometerse en acciones concretas para disminuir significativamente el número de muertos y heridos. Priorizar la vida en las calles y rutas por medio de una planificación de una movilidad sustentable constituye un clamor mundial. En Argentina, más allá de la responsabilidad individual que le cabe a cada uno, y del esfuerzo que viene realizando la asociación Luchemos por la Vida (LxV) desde hace más de 20 años, el Estado tiene una responsabilidad indelegable. Por ello, reiteramos nuestro reclamo:
La seguridad vial debe continuar afirmándose como una cuestión de política de estado; por medio de esfuerzos coordinados y decisiones mancomunadas por las autoridades nacionales, provinciales y municipales responsables del tema. La Agencia Nacional de Seguridad Vial está orientada en este sentido. Sin embargo, más allá de otras medidas pendientes de realización, se necesita en forma urgente que se concreten en todo el país, con coherencia y responsabilidad, para salvar vidas, y sin fines recaudatorios:
- Los controles eficaces en calles y rutas, que aseguren la vigencia práctica de la ley (por ej. controles de velocidades, alcoholemia, cinturones de seguridad y cascos, etc.) y sanciones efectivas a los infractores.
- Que se asegure una adecuada preparación y otorgamiento serio y responsable de las licencias de conducir.
- Que se concrete la educación vial sistemática y continua, en los programas de estudio y en las aulas de escuelas pre-escolares, elementales y medias en todo el país.
- Que se realice una planificación urbana que posibilite el tránsito fluido y ordenado y la masiva protección de todos los usuarios de la vía pública.
- Que todos los funcionarios públicos den un buen ejemplo personal del cumplimiento de las leyes de tránsito (cinturón de seguridad, velocidad, alcohol, estacionamiento, etc.).
Dr. Alberto José Silveira
Presidente de Luchemos por la Vida

jueves, 13 de octubre de 2011

Oración de intercesión por las madres

Gracias, Señor, por el don de la vida y por la posibilidad que das a tantas mujeres de ser madres y llevar vida en su propia vida.
Señor, te pedimos que bendigas a todas las mamás: a las mamás abuelas o bisabuelas, a las mamás jóvenes y las mayores, a las mamás primerizas y las de familia "numerosa", a las mamás que acarician su pancita con esperanza y a las que cada noche se despiertan a dar de mamar.
Señor, te damos gracias por la fuerza y el cariño, no solamente en el parto, sino también en la lucha de cada día.
Señor, hoy te pedimos en especial por las mamás que están solas, que enfrentan el embarazo, el parto y la lucha diaria, sin la compañía y el sostén de un hombre o una familia.
Señor, te damos gracias por tanto cuidado y dedicación de mamá las veces que estuvimos con hambre, pasamos miedo o enfermedad.
Señor, hoy te queremos pedir en especial por las mamás que defienden la vida que llevan adentro, luchando contra el Sida que las destruye y la sociedad que las discrimina. Porque sabemos de tu amor por la vida, te pedimos que las cuides y nos hagas solidarios en su angustia.
Señor, te damos gracias por las mamás que están en este momento embarazadas y que esperan con fe y alegría disfrutar de la vida que pronto estará en sus brazos.
Señor, en este día también queremos pedirte por las niñas mamás.
Pedimos que tu amor que sobrepasa todo entendimiento, se haga cariño y solidaridad en nosotros, para acompañar estas vidas.
Gracias, Señor, por el milagro de la vida. Porque cada vez que una nueva vida llega al mundo sentimos la maravilla de tu amor a la que nos tienes acostumbrados.
Te pedimos, oh Dios, en este día en especial, por las mamás que han perdido a sus hijos. Porque pusieron todo el cariño y la fuerza y no logran comprender por qué el milagro de la vida no les sonríe.
Sí, Señor, en medio de tanta gratitud y alegría por lo que nos has dado, nos atrevemos también a pedirte, con humildad de corazón, por todas las mamás y, en especial, por las que más necesitan de tu presencia.
En nombre del Señor Jesús. Amén

De profesión: Mamá

Cierto día, Anita fue a renovar su licencia de conducir. Cuando le preguntaron cuál era su profesión, ella dudó, pues no sabía bien cómo llamarla. El funcionario insistió:

—Lo que le pregunto es si tiene un trabajo.

—Claro que tengo un trabajo, soy una mamá.

—Nosotros no consideramos eso un trabajo. Vaya… poner que es dueña de casa —le dijo fríamente el funcionario.

Tiempo después, Marta, una amiga suya, supo de lo ocurrido y se quedó pensando. Hasta que un día ella se encontró en idéntica situación.
La persona que la atendió era una funcionaria de carrera, segura y eficiente. El formulario parecía enorme e interminable. La primera pregunta fue: ¿cuál es su ocupación? Marta pensó un momento y, sin saber bien cómo, respondió:

—Soy Doctora en Desenvolvimiento Infantil.

La funcionaria hizo una pausa y, luego de anotar todo, dijo:

—Puedo preguntarle ¿qué es lo que hace exactamente?

Con mucha calma, Marta respondió:

—Desarrollo un programa a largo plazo, dentro y fuera de casa, soy responsable de un equipo y ya recibí cuatro proyectos. Trabajo en régimen de dedicación exclusiva, y el grado de exigencia es de 14 horas por día, a veces hasta de 24 horas.

A medida que iba describiendo sus responsabilidades, Marta notó un creciente tono de respeto en la voz de la funcionaria, que finalizó el formulario sin hacerle más preguntas. Cuando regresó a su casa, Marta fue recibida por su equipo: una niña de 13 años, una de 7 y otra de 3.

—Mamá, ¿dónde están mis zapatos? Mamá, ¿me ayudas con la tarea? Mamá, el bebé no deja de llorar... Mamá, ¿me puedes ir a buscas a la escuela? Mamá, ¿irás a verme bailar? Mamá, ¿me compras...?

Subiendo la escalera al piso superior de la casa, pudo oír a su más nuevo proyecto: un bebé de seis meses, ensayando un nuevo tono de voz. Marta tomó feliz al bebé en brazos y pensó en la gloria de la maternidad, con sus muchas responsabilidades y horas interminables de dedicación.

En un mundo en el que se da tanta importancia a los títulos y en que se exige siempre mayor especialización en el área profesional, es conveniente convertirse en una especialista en el arte de amar.

Cristian Urzúa Pérez, Historias para crecer como padres, Chile, SAN PABLO, 2010

martes, 6 de septiembre de 2011

Septiembre, Mes de la Biblia


Durante todo el mes de Setiembre, la Iglesia celebra el mes de la Biblia. La intención es que durante este mes, en todas las comunidades cristianas, se desarrollen algunas actividades que nos permitan acercarnos mejor y con más provecho a la Palabra de Dios.

Propuestas para escuchar la Palabra

- La lectura diaria de los textos bíblicos litúrgicos es una excelente ayuda para profundizar en la Palabra de Dios. De esta manera nos unimos a toda la Iglesia que ora al Padre meditando los mismos textos. También nos acostumbramos a una lectura continuada de la Biblia, donde los textos están relacionados y lo que leemos hoy se continua con lo de mañana. La lectura diaria de los textos (para lo cual Liturgia Cotidiana es una excelente herramienta) constituye una “puerta segura” para escuchar a Dios que nos habla en la Biblia.

- ¿Has leído alguna vez un evangelio entero “de corrido”? Es muy interesante descubrir la trama de la vida de Jesús escrita por cada evangelista. Muchos detalles y relaciones entre los textos que cada evangelista utiliza quedan al descubierto cuando uno hace una lectura continuada. Este mes es propicio para ofrecerle a Dios este esfuerzo. Te recomendamos la lectura del evangelio de Marcos. No es muy largo, en unas horas se puede leer. Al ser el primero de los sinópticos, los otros (Mateo y Lucas) lo siguen en el esquema general. Por lo tanto es una muy buena “puerta de entrada” al mensaje de Jesús.

- Otra posibilidad para poner en práctica este mes (y tal vez iniciar un hábito necesario y constructivo) es la oración con los salmos. Los mismos recogen la oración del pueblo de dios a lo largo de casi mil años de caminata del pueblo de Israel. Nos acercan la voz del pueblo que ora con fe, y la palabra de Dios, que nos señala esta manera de orar para acercarnos y escuchar sus enseñanzas. En los salmos podemos encontrar una inmensa fuente de inspiración para la oración. Hay salmos que nos hablan de la alegría, de las dificultades y conflictos, de la esperanza, del abatimiento, del dolor, de la liberación y la justicia, de la creación, de la misma Palabra de Dios (salmo 118, el más largo de todos). Aprender a rezar con los Salmos es una “puerta siempre abierta” para el encuentro con el Dios de la Vida.

- La lectura orante de la Palabra, realizada en comunidad, nos pone en sintonía con la voluntad de Dios. Es un ejercicio clave para el crecimiento en la fe. La fuerza de la comunidad nos alienta para encontrar en los textos la fuerza del Espíritu. Todos aprendemos juntos y nos enriquecemos con el aporte de cada uno. Existen muchos métodos de lectura orante. Simplificando al máximo podemos decir que los siguientes cuatro pasos son los más comunes:

Lectura
Meditación
Oración
Compromiso

La lectura orante siempre desemboca en un desafío para vivir. La Palabra de Dios nos desafía a seguir los pasos de Jesús y cambiar nuestra vida.

La lectura orante, practicada en comunidad, es una “puerta-espejo” que nos interpela y nos ayuda a discernir cómo vivir y practicar su Palabra en nuestros días.

¿Por qué celebramos en Septiembre el Mes de la Biblia?

Porque en un día 26 de Septiembre de 1569, se termina de imprimir totalmente la Biblia en español llamada “Biblia del Oso”. Fue traducida por Casiodoro de Reina. En esa oportunidad salieron 260 ejemplares en Basilea, Suiza. De ese acontecimiento hace ya 434 años. La tapa esta Biblia tiene un oso comiendo miel desde un panal, por esa razón se le llama “Biblia del oso”.

De la la Encíclica Fides et ratio
Capítulo V. N´55 (parcial)

“Tampoco faltan rebrotes peligrosos de fideísmo, que no acepta la importancia del conocimiento racional y de la reflexión filosófica para la inteligencia de la fe y, más aún, para la posibilidad misma de creer en Dios. Una expresión de esta tendencia fideísta difundida hoy es el « biblicismo », que tiende a hacer de la lectura de la Sagrada Escritura o de su exégesis el único punto de referencia para la verdad. Sucede así que se identifica la palabra de Dios solamente con la Sagrada Escritura, vaciando así de sentido la doctrina de la Iglesia confirmada expresamente por el Concilio Ecuménico Vaticano II.

La Constitución Dei Verbum, después de recordar que la palabra de Dios está presente tanto en los textos sagrados como en la Tradición, afirma claramente: « La Tradición y la Escritura constituyen el depósito sagrado de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia. Fiel a dicho depósito, el pueblo cristiano entero, unido a sus pastores, persevera siempre en la doctrina apostólica ». La Sagrada Escritura, por tanto, no es solamente punto de referencia para la Iglesia. En efecto, la « suprema norma de su fe » proviene de la unidad que el Espíritu ha puesto entre la Sagrada Tradición, la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia en una reciprocidad tal que los tres no pueden subsistir de forma independiente.

No hay que infravalorar, además, el peligro de la aplicación de una sola metodología para llegar a la verdad de la Sagrada Escritura, olvidando la necesidad de una exégesis más amplia que permita comprender, junto con toda la Iglesia, el sentido pleno de los textos. Cuantos se dedican al estudio de las Sagradas Escrituras deben tener siempre presente que las diversas metodologías hermenéuticas se apoyan en una determinada concepción filosófica. Por ello, es preciso analizarla con discernimiento antes de aplicarla a los textos sagrados.”

Juan Pablo II
Fides et ratio
14 de Setiembre de 1998

NOTA de Xavier Villalta

Casi nadie sabe que las dos primeras ediciones, de Casiodoro de Reina (1569), llamada la Biblia del Oso, y de Cipriano de Valera (1602), llamada la Biblia del Cántaro, contenían todos los textos propios de la Biblia Vulgata latina de Jerónimo de Estridón, que es el texto oficial de la Biblia para toda la iglesia católica romana.
Y luego indicando que en la actualidad existen versiones más adecuadas para la lectura católica como la Biblia de Jerusalén o la Biblia de Navarra.
La Biblia políglota complutense fue publicada en 1520, los textos estaban escritos en griego, latín y hebreo, por lo que no cuenta como la primera Biblia impresa en idioma Castellano, la primera Biblia impresa completamente en nuestro idioma fue la de Casiodoro de Reina, pero como dije antes, esta Biblia contenía TODOS los textos de la Biblia Vulgata.

Fuente: Catholic.net

lunes, 15 de agosto de 2011

lunes, 8 de agosto de 2011

miércoles, 27 de julio de 2011

¡NUESTRA MADRE, LA VIRGEN DE GUADALUPE NOS VISITA!


En el marco del Año Jubilar, la Virgen de Guadalupe, nuestra Madre, en su recorrido por todas las parroquias de la Diócesis, llega a nuestra Comunidad - Familia.
La recibiremos el LUNES 01 DE AGOSTO,A LAS 18:30 HS EN 500 MILLAS Y KAISER, hasta el Templo Parroquial, donde celebraremos la Santa Misa a las 20:00 hs.

lunes, 25 de julio de 2011

lunes, 18 de julio de 2011

sábado, 2 de julio de 2011

lunes, 20 de junio de 2011

Fiestas patronales en Sagrado Corazón

La novena en preparación a las fiestas patronales de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús se realiza del 20 al 30 de junio a las 20 horas en el templo parroquial. Todos los días a partir de las 19 se ofrecerá el sacramento de la reconciliación.
Temas de la novena:
* La Congregación Verbo Divino al servicio de la parroquia Sagrado Corazón, a cargo del padre Reynaldo Zbrun.
* El Sagrado Corazón de Jesús y los jóvenes, a cargo del padre Lucas Pessot.
* El Sagrado Corazón de Jesús y la vocación, a cargo del padre Fabián Alesso.
* El Sagrado Corazón de Jesús y defender la vida, a cargo de los sacerdotes Raúl Massini y Cristian Guri.
* El Sagrado Corazón de Jesús y la salud de nuestros ancianos, a cargo del padre Mauro Canalis.
* El Sagrado Corazón de Jesús y cómo ser discípulo y misionero, a cargo del padre Gustavo Lubbatti.
* El Sagrado Corazón de Jesús y la fe y caridad, a cargo del padre José Luis Riberi.
* El Sagrado Corazón de Jesús y la catequesis familiar, a cargo del padre Miguel Collino.
* La Congregación San Cayetano al servicio de la parroquia Sagrado Corazón a cargo de los sacerdotes Luis Furlatto, Victorio Venturín y el diácono Ugo Gandelli.
Día del Sagrado Corazón de Jesús: viernes 1 de julio a las 20:00 horas se concentran frente al templo parroquial. Presidirá esta celebración monseñor Carlos María Franzini.
Tradicional almuerzo parroquial: domingo 3 de julio a partir de las 11:30 horas en el salón industrial de la Rural. Venta de tarjetas en secretaría parroquial: mayores $ 45 y menores $ 30 (no incluye bebida) en calle Magdalena de Lorenzi 540 o al teléfono 504570.
Kermés parroquial: domingo 17 de julio a partir de las 15 horas en el salón parroquial. Habrá juegos para grandes y chicos, venta de churros, tortas asadas, bebidas, música. No olvidar el equipo de mate y ganas de divertirse en familia.

domingo, 8 de mayo de 2011

No hagamos “la vista gorda”


Educar educamos todos
Bien sostiene el refrán “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Nos atenemos bastante a ese dictamen, al afirmar que padecemos una sociedad con falta de valores cuando, a última instancia o tal vez a primera, somos responsables de aquello que criticamos.

Una de las causas principales de las enfermedades psíquicas se atribuye a la falta de códigos comunes, que llevan a las personas a no poder vincularse positivamente.

No hay teórico de la educación que no se dedique a escribir sobre la necesidad de educar en valores, a fin de operar cambios que promuevan una sociedad en la cual el otro sea el prójimo para tener en cuenta.

La familia está en crisis o, mejor dicho, el patrón tradicional de familia. Nuevos arquetipos aparecen en el horizonte, y, entre los principios, los valores no ocupan un lugar privilegiado. Hoy en día, prevalece el “tener” sobre el “ser”. No se promueve una vida feliz, sino una vida cómoda aunque carezca de sentido.

No cabe duda de que los padres son los primeros que deben inculcar valores a los niños. La ausencia de disciplina y de autoridad en los hogares se traslada a una ausencia de autoridad y de respeto en la escuela. Los niños y jóvenes repiten conductas aprendidas y copiadas. En esto incide, también, una serie de variables sociales que van desde modelos, más que violentos, que fomentan tanto los medios televisivos como los gráficos, hasta la aplicación y el acatamiento, con una cierta liviandad, de las pautas y criterios que garantizan una sana convivencia.

No peco de original, al repetir, una vez más, que el tema primordial para abordar es la educación en valores. Hasta ahora, solo existen “francotiradores” atentos a entregar algo con la intención de resolver, desde la práctica, esta coyuntura actual donde, por la desaparición de valores, irrumpen la zozobra y el desconcierto. De ahí la necesidad y la urgencia mayor para generar una trasformación que permita que valores como la tolerancia, el respeto y la solidaridad, entre otros, recobren su importancia.

Vivimos tiempos de una doble moral. Los límites están desdibujados en pos de una creencia que habilita a cada cual a hacer lo que desea, sin considerar a quien lo rodea. Muchos son los que buscan excusas y justificaciones de sus actos autodesignándose honestos consigo mismos y con los demás. Sin embargo, la honestidad es una sola. A veces, las pretextos solo sirven para apalear la angustia que la deshonestidad produce.

Se confunde venganza con justicia, siendo el perdón el gran valor olvidado. La revancha siempre deja un sabor amargo por más que se la quiera endulzar con la consabida sentencia “el que las hace las paga”.

La búsqueda del placer personal hace que se sobreestime la autosatisfacción; lo cual no significa que mejore su autoestima. Solo coloca una cortina de humo ante sus carencias sociales.

Por otro lado, ya no vale echar la culpa de la escasez de valores al hecho de que vivimos en un mundo sumergido en profundas crisis económicas, políticas y financieras. A lo sumo, habría que determinar cuál es el impacto ejercido en cada nivel social.

Se deben rediseñar nuevas metodologías para educar a los niños y jóvenes en valores, y, de esta forma, lograr una sociedad más sana. Una comunicación efectiva y fluida son las herramientas esenciales para que renazcan los valores que cada ser humano guarda en sí por naturaleza. Alguien afirmó: “Para educar en valores, hay que tener valor”. Gran verdad.

El teólogo anglicano John Wesley propone: “Haz todo el bien que puedas; por todo los medios que puedas; de todas las maneras que puedas; en todos los lugares que puedas; tantas veces como puedas; a todas las personas que puedas, por todo el tiempo que puedas”.

No son tiempos de mirar al costado o hacer la “vista gorda”. De cada uno depende, desde su lugar, la transformación para evitar la decadencia en la que estamos cayendo. Los padres en el hogar, los docentes en la escuela, los religiosos en las parroquias, los políticos en el gobierno, y todos los ciudadanos debemos dar testimonio de esta recuperación de los valores para que nuestros niños y jóvenes no convivan con la incoherencia del “haz lo que yo digo, pero no lo que yo haga”.

por Joaquín Rocha - Psicólogo especialista en Educación para la Comunicación
joacorocha05@yahoo.com.ar

viernes, 29 de abril de 2011

Comunicador de excepción


Comunicador de excepción - Papa Juan Pablo II
1. ¿Cómo pasará a la historia? A pesar de estar muy cerca de nosotros su vuelta a la Casa del padre, ya sus biógrafos y los estudiosos lo han apodado, con justicia, “Karol el Grande”. Pero hay algo que intriga a la gente: con qué faceta se lo irá recordando en el tiempo. Y no será fácil. Pues el papa Wojtyla ha desempeñado uno de los pontificados más largos, ha sido el Papa viajero, el Papa del perdón, de la Nueva Evangelización, de la Juventud, de la promoción de la familia y de la mujer, el Papa de la paz, del acercamiento de “todas” las religiones (Encuentro de Asís, 2002), un incansable difusor del Concilio Vaticano II, el Papa que ha elevado, a los honores de los altares, el mayor número de santos y beatos que cualquier otro papa… Por último, pero no menos importante, ha sido un comunicador de excepción del mensaje de Cristo, ya sea por sus cualidades innatas y preparación específica, ya sea por el fuego interior y la convicción con que llegaba a sus oyentes… Sobre esto queremos detenernos para nuestros interlocutores.

2. Un contacto comunicativo siempre nuevo.- Al poco tiempo de morir, hubo quien escribió que Juan Pablo II ha sido el más grande comunicador de la historia. Es de creerlo, apoyados en lo que conocemos y hemos visto en él. Además de la belleza y urgencia del mensaje, contaba con dos recursos importantes para la capacidad comunicativa: el haber pasado por el teatro; como autor de piezas de relieve y como actor de muy buen nivel. Eso fue fundamental para la seguridad expresiva, el gesto oportuno que lo distinguía de otros pontífices. Al comienzo de su pontificado, principalmente en las “audiencias generales” de los miércoles. No sabemos si fue por los temas escogidos (algo difíciles para el público menudo), o por la dificultad del nuevo idioma que debía utilizar, lo cierto es que, a los pocos minutos, la gente se distraía, hablaba… Los diarios lo hacían notar. Pero cuando, al término de la audiencia, pasaba a saludar a los presentes, se producía un verdadero delirio: todos lo llamaban, querían tocarlo, estrecharles las manos, pedirle la bendición, decirle una palabra… Era el mensaje hecho persona que se comunicaba más allá del discurso oficial. Con el tiempo, su palabra se volvió cálida, incisiva, contagiosa, y la gente lo captó y cambió.

3. Con el paso del tiempo: el “líder”, el público y el mensaje.- Estamos en tiempo de la guerra fría y en mundo huérfano de líderes, se reconoce que es él, Juan Pablo II, el único líder atendible y creíble. Su discurso se hace frecuente y toca todas las categorías humanas –la familia y sus componentes– y los temas candentes del momento: la paz, la guerra, el hambre, la exclusión. Incluso los jefes de estado lo escuchan con atención, lo consultan… Los temas domésticos: la defensa de la familia, la promoción de la mujer, de la infancia y la atención a los ancianos y enfermos lo enfervorizan y se traducen en documentos que cambian situaciones y hacen historia. Pero, entre todo, dos lo apasionan profundamente: la juventud y los comunicadores sociales.

Funda, para los jóvenes, la “Jornada Mundial de la Juventud” (1987), que se celebra en diferentes ciudades de los cinco continentes. Viaja miles de kilómetros, con el fin de participar en ellas. Escoge, con mucho acierto, los temas, todos tomados del Evangelio, y los jóvenes responden masivamente. Es famosa la Jornada Mundial de Paris (1997), que reunió casi dos millones de jóvenes, y en la cual el papa dialogó amistosamente con los presentes sobre los grandes temas actuales. Asimismo, la de Roma, en ocasión del Gran Jubileo del 2000: masiva, imponente, alegre, dialogante. En ellas, no escatima en indicar metas altas, difíciles, sufridas. Con palabras persuasivas propias del líder, clama: “Jóvenes, no tengan miedo de ser los santos del siglo XXI”. La respuesta afirmativa alcanza las proporciones de un trueno… En el 2002, la cita es en la ciudad de Toronto (Canadá), y el Papa aprovecha la oportunidad para recordar a los jóvenes: “Será una nueva ocasión para encontrar a Cristo, dar testimonio de su presencia en la sociedad contemporánea y llegar a ser constructores de la civilización del amor y de la verdad”… Y no terminaríamos nunca de citar aspectos de sus mensajes estimulantes y esperanzadores.

4. Como san Pablo, “apóstol sin fronteras hoy”. Amigos internautas, en una próxima entrega, hablaremos de Juan Pablo II y los comunicadores sociales. Pero ahora, al cerrar, me permito una simple reseña numérica que evidencia, en cifras, la obra comunicacional de este Papa tan singular y tan querido. No hay mejor punto de referencia para esto que el apóstol san Pablo. ¿Qué habría hecho si hubiese vivido hoy y podido utilizar los medios de comunicación al servicio del Evangelio? Seducido por Cristo, escribió 13 cartas, y sus viajes misioneros alcanzaron unos 20.000 km. Juan Pablo II ha realizado lo que san Pablo apenas pudo soñar: 104 viajes pastorales fuera de Italia; 146 en tierra italiana; ha visitado 1022 ciudades; pronunciado 3288 discursos; escrito 14 cartas encíclicas y recorrido 1.247.613 de km. Todo con una sola finalidad: anunciar el Evangelio de salvación a todas las gentes. Las personas de diferentes idiomas y culturas lo percibía sólo con mirarlo. Bien lo graficó un teólogo latinoamericano en la visita de Juan Pablo II a Brasil. “¿Quién recordará, un año más, lo que el Papa nos ha dicho? Pero todos recordaremos su persona. Él nos evangeliza con su sola presencia”. Nada más cierto para Juan Pablo II. Nada más elogioso para un comunicador.

por Benito Spoletini, ssp (Sacerdote de la Sociedad de San Pablo)domingos@arnetbiz.com.ar

miércoles, 27 de abril de 2011

SOLEMNIDAD DE LA DIVINA MISERICORDIA Y BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II


SOLEMNIDAD DE LA DIVINA MISERICORDIA Y BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO IIEl próximo Domingo 1 de Mayo, celebraremos la solemnidad de la Divina Misericordia y nos uniremos a la celebración de la beatificación del siervo de Dios, Juan Pablo II.
Triduo de preparación en Capilla Jesús Misericordioso:
+ 28/04: asamblea de alabanza a las 20:30 hs.
+ 29/04: Santa Misa a las 19:00 hs.
+ 30/04: Adoración Eucarística y Confesiones a las 20:30 hs
+ 01/05: Procesión (desde Gaitán y Zurbriggen) a las 10:00 hs y luego Santa Misa presidida por nuestro Obispo Mons Franzini, a las 10:30 hs.

domingo, 20 de marzo de 2011

Para vivir la Cuaresma

Uno de los caminos que la Iglesia nos propone para vivir más intensamente la Cuaresma, es el de la oración. En este tiempo propicio para la conversión, se nos invita a considerar aún más su valor, reflexionar sobre la calidad de nuestra oración, renovarla y aumentar su frecuencia.
Vale preguntarnos, entonces, qué lugar está ocupando la oración en nuestra vida. Si hoy por hoy, nuestra oración es esporádica o frecuente. Si se limita solo a “pedir” a Dios su asistencia únicamente en casos de necesidad, o si, por el contrario, y de manera constante, también expresa nuestra alabanza agradecida al Señor de la Vida.
Para respondernos a estos interrogantes y otros que pudieran surgir de nuestra reflexión personal y comunitaria, les comparto el siguiente relato:
“Regresaba un campesino a la casa con su carreta, cuando, de repente, se le salió una rueda.
Como llegó la hora de hacer sus oraciones y aún no había superado el problema, el campesino abandonó la reparación de la rueda y se dispuso a rezar. Para su sorpresa, descubrió que había dejado olvidado en su casa el libro de oraciones y, como tenía muy mala memoria, decidió rezar del siguiente modo:
—Señor, como no traje el libro de oraciones, voy a recitar varias veces el alfabeto y tú formas con mis letras las palabras que más te gusten, de modo que te digas a ti mismo las cosas que quieras, cosas que yo sería incapaz de decirte pues soy un hombre torpe y necio—.
Cuando el campesino concluyó, el Señor dijo a uno de los ángeles que lo acompañaban:
—De todas las oraciones que he escuchado hoy, esta ha sido sin duda la mejor, pues ha brotado de un corazón sencillo y sincero—”.


por Jorge A. Blanco
Departamento de Audiovisuales Editorial SAN PABLO
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martes, 8 de marzo de 2011

¿Qué es la Cuaresma?

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.
La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.
La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.
En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.
La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.

sábado, 19 de febrero de 2011

El sombrero mágico


El amor de un padre hacia un hijo se manifiesta más allá de todo

Esta es la historia de un sombrero mágico, o mejor debería decir, es la historia de un padre y un hijo.

Jaime había nacido en un hogar muy pobre. Sus padres eran campesinos y, por más que trabajaban día y noche sin descanso, a veces, no podían proveer a sus hijos de lo mínimo indispensable. Desde pequeño, Jaime quería ser músico y tocar el violín. Soñaba con tocar en grandes orquestas y ser famoso. Este sueño parecía imposible de alcanzar, pero Jaime no se daba por vencido. Todos los días, caminaba dos horas hasta el pueblo para ver a Don Mario, un anciano coleccionista de antigüedades que le prestaba su viejo violín para que aprendiese a tocarlo. No había lluvia, frío o calor que detuviesen al joven y sus ganas de practicar el violín. Todas las tardes –puntualmente– se presentaba en el negocio de Don Mario para recibir feliz las clases que éste le brindaba. Fue así que aprendió a tocar muy bien el instrumento. Don Mario, quien se había encariñado mucho con el joven, un día le anunció: –Este violín es más tuyo que mío ahora, ya no me pertenece. Sólo, en tus manos, cobra vida, te lo regalo.
Era tanta la emoción que Jaime sentía, que el violín temblaba en sus manos, y no pudo expresar nada. El anciano continúo: –He visto tu esfuerzo desde pequeño y tu gran sacrificio por lograr tu sueño. Esta es mi humilde ayuda para que puedas lograrlo.
Jaime agradeció a su amigo tan generoso regalo y corrió a su hogar a contarles a sus padres. Mientras corría pensó que, teniendo ya su propio violín, podía tocar en las calles del pueblo a cambio de algunas monedas. De esa forma, podría ayudar a su familia. Sus padres se alegraron mucho cuando Jaime les mostró su violín, que, si bien viejo, era nuevo en su hogar ahora. Les contó acerca de su idea. –Hijo querido –dijo su padre un poco triste–, ya quisiera yo que no tuvieras que hacer esto, pero es tanta la necesidad que hay en este hogar, que mucho agradezco tu ayuda. Te daré un sombrero mío, el único de toda mi vida, tal vez, te traiga suerte y con él puedas juntar muchas monedas. Luego agregó: –Siempre te ayudaré, hijo, de la manera que pueda, siempre estaré contigo, no lo olvides. Te amo con todo mi corazón y créeme, de un modo u otro, siempre estaré presente para ti.
El muchacho iba todos los días al pueblo con su violín y el sombrero de su padre. Era un sombrero muy gastado y que conservaba una pluma de color blanco en el costado izquierdo. Curiosamente, la pluma siempre estaba limpia, y el tiempo no la había deteriorado, lucía sedosa y llamaba la atención de la gente.
No era demasiado el dinero que Jaime recaudaba tocando el violín, pero, por poco que fuese, era muy bienvenido en su humilde hogar. Pasó el tiempo, y su padre enfermó. Ya anciano, murió tomando las manos de su hijo y repitiendo: “de un modo u otro, siempre estaré contigo”.
Siendo ahora el sostén del hogar, el muchacho redobló sus esfuerzos para mantener a su familia y decidió visitar pueblos vecinos, y, así, juntar más dinero. Un día de tormenta, a Jaime se le voló el viejo sombrero y desapareció. Desesperado, el joven buscó por todo el pueblo, pero resultó inútil. Desconsolado, se sentó a llorar en el camino. Pasó la tarde abrazado a su violín, hasta que un caminante se detuvo frente a él. –Pareces realmente muy triste, muchacho, ¿qué te ha ocurrido? Jaime le contó acerca del sombrero que su padre, con tanto amor, le había regalado y que lo había perdido para siempre, también le contó acerca de la pobreza de su familia y de cómo se ganaba la vida para contribuir con su hogar. El caminante era una persona extraña, parecía no tener una edad definida, su voz daba la impresión de provenir de otro lugar. Era alto, delgado y llevaba puesto un sombrero muy distinto del que había extraviado el muchacho. Parado frente a él y con una gran sonrisa, se sacó el sombrero y se lo entregó al joven. –Toma, es tuyo, úsalo del mismo modo que usabas el que te regaló tu padre –explicó el forastero.
El joven no sabía qué decir, seguía abrazado a su violín miró al hombre y le contestó: –No puedo aceptarlo, usted no me conoce, ¿por qué habría de ayudarme?
–Hay preguntas que no tienen respuesta, algún día, lo entenderás –respondió el caminante y, apoyando el sombrero en sus manos, se alejó.
Jaime tomó el sombrero y supo que era hora de dejar de llorar y trabajar por su familia. Como todos los días, fue a la plaza del pueblo elegido. Tocó como siempre, y no fueron demasiadas las personas que dejaron sus monedas. Al final de la jornada, el joven se dispuso a contar el dinero y, para su sorpresa, era tres veces más de lo que él había podido calcular. Desconcertado, creyó que se trataba de un error. Cada día, ocurría lo mismo, la gente depositaba sus monedas, y éstas, dentro del sombrero, triplicaban su valor. Ni Jaime, ni su familia podían dar una explicación a lo que sucedía, pero así era.
El joven buscó al misterioso caminante para preguntarle acerca del sobrero, pero fue en vano. En un año, fue tal la cantidad de dinero que Jaime ganó, que pudo comprarle una casita a su madre y, por primera vez, nadie padecía hambre, ni penurias económicas. El muchacho estaba contento, hacía lo que más amaba en el mundo y había logrado darle a su familia un bienestar que jamás habían soñado. A menudo, pensaba en su amado padre y en lo feliz que estaría si pudiese ver cómo vivían ahora.
Cierto era que no había conseguido ser famoso, ni ofrecer conciertos, pero la gratificación que sentía haciendo felices a los suyos, superaba cualquier cosa que hubiese podido desear. De todas maneras, no dejaba de pensar en lo extraño del sombrero y cómo podía ocurrir lo que ocurría con las monedas que allí caían. Una noche, regresando a su hogar, se desató una tormenta similar a la que le había hecho volar el sombrero de su padre. Jaime se guareció bajo el techo de una vivienda. Se sentó en el umbral a esperar que la tormenta pasara, esta vez, abrazando el violín y a su nuevo sombrero. Mientras esperaba, pensó en su padre una vez más. Al levantar la vista y como traído por la lluvia y el vendaval, encontró al caminante. Sonreía de la misma manera que lo había hecho ese primer día. Antes que el muchacho articulara palabra alguna, el caminante extendió la mano y, entregándole la pluma blanca del sombrero de su padre, le dijo: –Esto también es tuyo, olvidé dártelo el día que nos conocimos.
Como había llegado, se fue, sin dejar rastro alguno de su presencia, excepto la pluma blanca e intacta en las manos temblorosas del joven. Sentado bajo la lluvia, abrazando el sombrero y el violín, y con la pluma aferrada en su mano, recordó las palabras de su padre y recién allí entendió todo: “Te amo con todo mi corazón y créeme, de un modo u otro, siempre estaré presente para ti”.

jueves, 3 de febrero de 2011

El secreto de Juan


La fe no sólo mueve montañas…
El Remanso era un pueblo pequeño y alejado de la ciudad. No tenía muchos habitantes, y menos aún riquezas. Quienes allí vivían eran personas humildes que trabajaban la tierra. Sus vidas transcurrían medianamente tranquilas, excepto en las épocas de grandes lluvias, donde todo parecía volverse un gran caos.

Ese año, la época de inundaciones fue peor que lo acostumbrado. Llovía sin parar, por lo que el río crecía más de lo que el pueblo podía resistir. Mucha gente perdió su casa, algunos enfermaron, otros tuvieron que sacrificar sus animales, nadie podía estar feliz, y realmente nadie lo estaba.

Sin embargo, Juan nunca había perdido su sonrisa, ni en los catastróficos días, donde parecía que el viento y el agua se ensañaban con El Remanso, cosa que, en el pueblo, nadie terminaba de entender.

Juan nunca bajaba los brazos, siempre tenía una palabra de aliento para todos. No era que a él le fuese mejor que a los demás, también sus tierras estaban perjudicadas por el agua, pero, de alguna manera, se las arreglaba para seguir sonriendo.

–¡Es un insensible! –opinaban unos. –Ha de estar loco para sonreír sin motivos –comentaban otros. –Algo oculta para sonreír tanto, hay algo que no nos cuenta, algo que nos está escondiendo a todos –suponían algunos.

Así fue que se instaló en el pueblo el rumor acerca del secreto de Juan. Los rumores crecen rápido en los pueblos, y la gente suele creerlos fácilmente. No se detienen a pensar si puede ser cierto o no.

Juan era un hombre solitario que vivía rodeado de animales de granja y mascotas. Era humilde, y su vivienda también lo era. Nadie la conocía, pues nadie había querido entrar en esa pequeña casa donde, para muchos, se guardaba el gran secreto. Cuando la gente se quejaba porque llovía mucho, Juan contestaba: –Va a parar, no se preocupe, ya va a parar.

Afirmaba, con una seguridad que nadie podía comprender, que dejaría de llover o que la cosecha no se arruinaría por completo, que las personas mejorarían de las enfermedades que provocaban las inundaciones; todo parecía tener solución para él.

–¿Cómo hace para saber que no moriremos ahogados? –se quejaban algunos. –Ni que tuviera la bola de cristal y pudiese adivinar el futuro, –conjeturaban otros. –Algo tiene en su casa que hace que sepa estas cosas y que hable con la seguridad que habla. Por algo sonríe siempre, porque conoce qué va a pasar y por eso no se preocupa anticipadamente. Hay algo escondido allí que le da el poder de sonreír pase lo que pase –agregó otro.

Nadie se preocupó en preguntarle a Juan por qué siempre veía las cosas en forma más positiva que los demás, por qué no dejaba de luchar, por qué no se quejaba. Fue más fácil creer que tenía algo oculto en la casa que le otorgaba esa especie de poder.

Unos pocos, tan sólo unos pocos, imaginaban que Juan tenía algo especial, pero no escondido, sino dentro de sí que no es lo mismo, y ya veremos que tan equivocados no estaban.

Mientras tanto, Juan seguía luchando, curaba a sus animales, animaba a la gente, rescataba todo lo que podía de lo que había cosechado, protegía el resto. Trabajaba intensamente todo el día, pero jamás faltaba un consuelo, una palabra bonita, y, por supuesto, tampoco su sonrisa.

Las lluvias no cesaban, la situación era muy complicada, y todos estaban desesperados. Cansados ya de ver que Juan no cambiaba su actitud, decidieron entrar en su casa para ver qué escondía, qué era aquello que le daba el poder de pensar siempre bien, de seguir adelante, de no dejar de sonreír.

Esperaron que hiciera su paseo acostumbrado a la orilla del río, porque, aunque lloviese a cántaros, Juan lo hacía igual, y entraron en su humilde vivienda a revisar hasta el último de los rincones. Esperaban encontrar una pócima mágica, algún elixir, algún elemento de brujería, pero nada hallaron.

Por más que buscaron y buscaron, nada encontraron. Desilusionados y más desorientados aún, salieron de la casa, preguntándose entonces cuál era el secreto y dónde estaba. Ese día, Juan regresó antes de lo acostumbrado de su paseo, por lo que llegó justo cuando sus vecinos abandonaban su casa. No preguntó nada. Avergonzados, los hombres trataron de dar cuanta excusa se les ocurrió para la visita sin aviso. Hablaban todos al mismo tiempo, con idéntica vergüenza y nerviosismo. Ninguno se animaba a decir la verdad. Juan escuchaba, pero no entendía. Sonriendo como siempre, esta vez sí preguntó: –¿Buscaban algo? ¿En qué los puedo ayudar? Finalmente, uno de los vecinos se animó y le confesó toda la verdad: que nadie entendía cómo jamás bajaba los brazos y que no dejaba de sonreír, aunque las cosas no estuviesen bien. Agregó que todos, o casi todos, en el pueblo, estaban desconcertados con su actitud y que ellos creían que algo escondía en su casa que lo hacía ser como era. –Lo que buscaron –explicó Juan– no se encuentra arriba de un estante, sobre una mesa o guardado en un ropero.

Todos escucharon con atención, esperando que revelara en qué lugar recóndito de la casa había escondido el gran secreto. –Han buscado algo que llevo dentro de mí, algo que no tiene forma, ni color, pero que tiene una fuerza muchísimo más grande que la que ustedes puedan imaginar. Cansados de no entender, volvieron a preguntar cuál era el secreto que tan atesorado guardaba Juan. –No guardo ningún secreto –declaró muy tranquilo Juan –lo que tengo dentro de mí pueden tenerlo todos, sólo hay que sentirlo. –¿De qué se trata entonces? – preguntó uno de los vecinos casi enfurecido. –De fe, de eso se trata, ni más ni menos que de tener fe.

Todos lo escuchaban sin entender demasiado, pero con un creciente interés. –La fe es la que nos hace creer que todo se puede, incluso aquellas cosas que parecen imposibles. La fe nos hace fuertes, alegres, nos permite sonreír en medio de los problemas, con la seguridad de que pronto se solucionarán. La fe nos sostiene y hace nuestra vida mejor, sea cual sea la vida que nos ha tocado vivir.

–Con razón… –balbuceó uno– la sonrisa… Juan prosiguió: –La fe es imprescindible para vivir mejor, porque, a través de ella, creemos, crecemos, no nos dejamos abatir por los problemas, los enfrentamos con valentía y, si se puede, con alegría también.

–Ese era el secreto… –exclamó otro vecino tomándose la cabeza. –Secreto ninguno –corrigió Juan–, en todo caso, un tesoro y de los más valiosos. No siempre es fácil transmitir la fe a los demás, pues es algo que se siente muy dentro del corazón, pero digamos que se puede contagiar.

El ejemplo de Juan enseñó a muchos y, en las siguientes inundaciones, todos se veían igual de empapados y agotados, pero más de uno tenía una hermosa sonrisa para estrenar en su cara.

por Liana Castello
Escritora
castelloliana@gmail.com

viernes, 14 de enero de 2011

La beatificación de Juan Pablo II es un hecho


14/01/2011 CIUDAD DEL VATICANO.- Tras varios años de espera, finalmente Juan Pablo II será beatificado, con lo que se lo elevará al honor de los altares, una decisión que fue aprobada por el papa Benedicto XVI. En tanto, la ceremonia se realizará el 1º de mayo en la Plaza de San Pedro, según adelantó el Vaticano en el decreto promulgado para informar la decisión.

Esta beatificación se llevará a cabo en tiempo récord, inferior a los cinco años habitualmente necesarios para iniciar el proceso. Esta celeridad se explica por la "imponente reputación de santidad de la que gozaba el papa Juan Pablo II durante su vida, en su muerte y después de su muerte", explicó El Vaticano en un comunicado.

El 13 de mayo de 2005, a pocas semanas de su elección, Joseph Ratzinger, en la catedral de San Juan, frente al clero, anunció en latín su decisión de consentir la apertura inmediata de la causa canónica para Karol Wojtyla. Había sido Juan Pablo II quien había derogado por primera vez esta norma, permitiendo el inmediato inicio del proceso canónico para la Madre Teresa de Calcuta, fallecida en 1997 y beatificada en 2003.

Aunque no esperó los cinco años habituales antes de iniciar el proceso, Benedicto XVI insistió en una investigación exhaustiva para que no quedaran dudas sobre las virtudes de Juan Pablo II. Y finalmente la decisión fue adoptada después de que la comisión médica de la Congregación para las Causas de los Santos y un grupo de teólogos le dieran el visto bueno al milagro atribuido a su intercesión: la inexplicable curación del mal de Parkinson de una monja francesa.

Benedicto XVI firmó el decreto durante la audiencia que concedió ayer en el Vaticano al prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Angelo Amato, que le entregó toda la documentación del proceso de beatificación, una vez que los pasados días los 30 purpurados y obispos que forman parte de ese dicasterio aprobaran un milagro por intercesión de Karol Wojtyla.

El milagro en cuestión tiene que ver con el caso de sor Marie Simon-Pierre, una religiosa francesa de 44 años que padecía una forma muy agresiva de mal de Parkinson, la misma enfermedad que sufrió Karol Wojtyla. La monja había tenido que dejar de trabajar en la maternidad de un hospital de Arles debido a la enfermedad, que desapareció inexplicablemente en junio de 2005, después de que la hermanas con las que convivía le rezaron a Juan Pablo II, recién fallecido, para que la ayudara.

Los restos de Karol Wojtyla serán trasladados a la capilla de San Sebastián, que se encuentra en la parte derecha de la basílica, entre La piedad, de Miguel Angel, y la Capilla del Santísimo. No por nada, la capilla en cuestión apareció el jueves cubierta con una gran lona, que indica que ya han comenzado los trabajos de restauración y limpieza del lugar, para que allí pasen a descansar los restos de Juan Pablo II, el Papa más querido de los últimos tiempos.