jueves, 13 de octubre de 2011

De profesión: Mamá

Cierto día, Anita fue a renovar su licencia de conducir. Cuando le preguntaron cuál era su profesión, ella dudó, pues no sabía bien cómo llamarla. El funcionario insistió:

—Lo que le pregunto es si tiene un trabajo.

—Claro que tengo un trabajo, soy una mamá.

—Nosotros no consideramos eso un trabajo. Vaya… poner que es dueña de casa —le dijo fríamente el funcionario.

Tiempo después, Marta, una amiga suya, supo de lo ocurrido y se quedó pensando. Hasta que un día ella se encontró en idéntica situación.
La persona que la atendió era una funcionaria de carrera, segura y eficiente. El formulario parecía enorme e interminable. La primera pregunta fue: ¿cuál es su ocupación? Marta pensó un momento y, sin saber bien cómo, respondió:

—Soy Doctora en Desenvolvimiento Infantil.

La funcionaria hizo una pausa y, luego de anotar todo, dijo:

—Puedo preguntarle ¿qué es lo que hace exactamente?

Con mucha calma, Marta respondió:

—Desarrollo un programa a largo plazo, dentro y fuera de casa, soy responsable de un equipo y ya recibí cuatro proyectos. Trabajo en régimen de dedicación exclusiva, y el grado de exigencia es de 14 horas por día, a veces hasta de 24 horas.

A medida que iba describiendo sus responsabilidades, Marta notó un creciente tono de respeto en la voz de la funcionaria, que finalizó el formulario sin hacerle más preguntas. Cuando regresó a su casa, Marta fue recibida por su equipo: una niña de 13 años, una de 7 y otra de 3.

—Mamá, ¿dónde están mis zapatos? Mamá, ¿me ayudas con la tarea? Mamá, el bebé no deja de llorar... Mamá, ¿me puedes ir a buscas a la escuela? Mamá, ¿irás a verme bailar? Mamá, ¿me compras...?

Subiendo la escalera al piso superior de la casa, pudo oír a su más nuevo proyecto: un bebé de seis meses, ensayando un nuevo tono de voz. Marta tomó feliz al bebé en brazos y pensó en la gloria de la maternidad, con sus muchas responsabilidades y horas interminables de dedicación.

En un mundo en el que se da tanta importancia a los títulos y en que se exige siempre mayor especialización en el área profesional, es conveniente convertirse en una especialista en el arte de amar.

Cristian Urzúa Pérez, Historias para crecer como padres, Chile, SAN PABLO, 2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario