LA PASTORAL VOCACIONAL,
UNA RESPONSABILIDAD DE TODOS
(Mensaje del Obispo de Rafaela, Mons. Carlos María Franzini,
con motivo de la Jornada del Buen Pastor, IVº domingo de Pascua de 2012)
Mis queridos hermanos:
Hace pocas semanas la Conferencia Episcopal Argentina ha presentado unas Orientaciones Pastorales para el trienio 2012-2014[1] en las que se señala la pastoral vocacional como uno de los ámbitos pastorales prioritarios para la Iglesia en nuestra Patria.
Al celebrar en el cuarto domingo de Pascua la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quiero llegar hasta ustedes para invitarlos a reflexionar sobre la responsabilidad que a todos nos incumbe en relación a las vocaciones de especial consagración. Jesús nos invita a rezar para pedir al Dueño de la mies que envíe trabajadores para la cosecha. Nadie puede sentirse dispensado de esta llamada del Señor. Y en ninguna comunidad cristiana debería estar ausente esta explícita intención en los momentos de oración comunitaria. Pienso ante todo en las misas dominicales, pero también en las adoraciones eucarísticas, en las celebraciones con niños y en la visita a los enfermos. La tarea de la Obra de las Vocaciones Eclesiásticas (OVE) en cada parroquia es precisamente esta animación permanente de la oración por las vocaciones de especial consagración.
La cosecha es abundante pero los trabajadores son pocos. Lo constatamos a diario entre nosotros y, más aún en otras diócesis. Y sin embargo, Dios sigue llamando… La falta de vocaciones para la vida sacerdotal, diaconal y consagrada nos interpela en primer lugar a los mismos pastores y consagradas. ¿Irradia nuestra vida con suficiente vigor la alegría y el entusiasmo por la vocación recibida? Todos somos conscientes de ser “deudores” del testimonio de otros que con sus vidas han sido provocación y estímulo para nuestro propio itinerario vocacional.
Pero esta falta de vocaciones también interpela a las familias cristianas, que son el primer ámbito donde se gesta y cultiva toda llamada; a las escuelas católicas, que deberían ser semilleros auténticos de cristianos maduros y convencidos y - por ello- de vocaciones de especial consagración; a los movimientos e instituciones eclesiales que, más allá del propio carisma, han de ofrecer a la Iglesia hombres y mujeres dispuestos a consagrar totalmente sus vidas al servicio de la misión.
De manera particular la falta de vocaciones de especial consagración interpela a nuestra pastoral juvenil. Si las comunidades juveniles no logran forjar jóvenes enamorados de Jesucristo y dispuestos a su seguimiento radical estamos todavía en un nivel muy inmaduro del camino pastoral. Sólo en un clima de “fascinación” por Jesucristo es posible escuchar la llamada a un seguimiento radical, que pueda más que las muchas –y a menudo pobres- propuestas de felicidad que constantemente los jóvenes reciben. Y sólo quien esté dispuesto al seguimiento radical del Señor podrá escucharle y responderle. Ciertamente también hoy, a todos los llama a ser santos, pero a algunos les propone como camino de santidad la vida sacerdotal o consagrada. ¿Seremos sordos a este llamado?, ¿Serán más fuertes cosas, personas o proyectos que la mirada “tierna y comprometedora” del Maestro?
No quisiera dejar pasar esta oportunidad providencial sin invitarlos muy fraternalmente a que todos nos cuestionemos seriamente sobre el propio compromiso y responsabilidad en este ámbito esencial de la vida de la Iglesia. La presencia silenciosa y entregada de muchos pastores y consagradas nos hace mucho bien; su ausencia o sus debilidades nos afectan a todos. Recemos, por tanto, por ellos para que sean cada día más fieles a la vocación recibida. Recemos también para que muchos respondan a la llamada que ciertamente el Señor les está haciendo.
A los jóvenes les reitero una vez más con todo mi cariño: anímense a dejarse interpelar por el Señor, que tiene pensado algo grande para cada uno…
A todos los bendigo con afecto en Jesús, el Buen Pastor,
+ Carlos María Franzini
OBISPO DE RAFAELA
[1] CEA, Comisión Permanente: La misión Continental en el Año de la Fe. Orientaciones Pastorales para el trienio 2012-2014, Buenos Aires, 7 de marzo de 2012.
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